miércoles, 18 de mayo de 2011

Panorama actual en Preparacion y Respuesta


En mi condición de experto en temas relacionados con la capacitación para situaciones de desastres y la organización de sistemas de comunicaciones en función de la Protección Civil, considero que en muchos países, la mayoría de los sistemas de protección civil, están colapsados, desorganizados o simplemente no existen. Por tal motivo propongo a las autoridades internacionales con carácter urgente, la puesta en marcha de un sistema de Auditoria de los programas regionales para situaciones de Desastres.
En mi opinión, si no se modifican los criterios de los dirigentes políticos de muchos países, que les impide apreciar las alertas que les envían permanentemente los expertos de un gran abanico de disciplinas, relacionadas con la organización de sistemas de prevención, preparación y respuesta ante emergencias y desastres, no lograremos disponer oportunamente de los medios y recursos para reducir la pérdida de vidas, bienes, servicios e infraestructura.
La información actualizada disponible, en Internet y medios gráficos de diversos países, sumado a la experiencia personal, me permiten inferir que a pesar de lo rimbombante que son los anuncios de funcionarios políticos y burócratas de algunos países y organismos dedicados a la Protección Civil, no se reconoce la necesidad de disponer de un eficiente sistema unificado de coordinación basado en la cooperación de medios (humanos y tecnológicos) y recursos (materiales y económicos), ni de la importancia que tienen para su efectiva puesta en marcha, los sistemas de comunicaciones específicamente dedicados a los servicios de Preparación y Respuesta en caso de Eventos Adversos (Emergencias y Desastres), imprudentemente se confunde “la necesidad de comunicarse, entre sí y con sus respectivos sistemas logísticos, que tienen los miembros de los equipos pertenecientes a los Sistemas de Respuesta desplegados en el área de impacto del Evento” con “la difusión del evento por los medios de comunicación masiva” son dos cosas muy diferentes y lamentablemente los expertos en esta materia no somos escuchados.
Con los recientes eventos ocurridos en 2010, en: El Salvador, Haití, Chile, China, Grecia, España, Islandia, indonesia, Brasil y recientemente en Japón, aparecieron numerosas publicaciones que prometen soluciones novedosas, aplicando enlaces satelitales, software especializado para detectar víctimas bajo los escombros, sofisticadas redes de comunicación celular. Etc. Pero ¿Quién va a tener un transceptor satelital disponible en el momento del desastre?, ¿El político, el burócrata o los cientos de rescatistas y otros servicios de respuesta, que generalmente quedan aislados e incomunicados en la zona de impacto del evento?, ¿Qué gobierno asumirá los costos de esa moderna tecnología?.
Los profesionales, expertos, especialistas e idóneos en Sistemas de Preparación y Respuesta, debemos participar más activamente en la formulación de planes y programas destinados a estos complejos y apasionantes temas, si los políticos, nos aceptan como interlocutores válidos.

La Protección Civil es mucho más que un simple enunciado, el voluntarismo del funcionario de turno, o la letra muerta de leyes y reglamentaciones. Debe ser el establecimiento de una organización permanente que permita disponer de un eficiente y eficaz mecanismo de Cooperación y Coordinación, que comprenda: Análisis, Planificación, Información, Capacitación, Preparación, Prevención, Mitigación, Evaluación, Protección, Respuesta, Asistencia, Restablecimiento, Reconstrucción, etc. La Protección Civil es un derecho de la población y su organización una obligación de la autoridad administrativa de cualquier estado.
El remedio no se encuentra en la creación de un súper-organismo sobredimensionado, que pretenda tener mando o injerencia sobre todos los demás. La solución será la cooperación y participación multidisciplinaria, activa y permanente de expertos pertenecientes a cada organismo, institución y empresa que necesariamente deba intervenir en caso de emergencias o desastres. Esto permitirá asignar los roles de liderazgo, definir las reglas de empeñamiento y participación en cada parte del proceso del evento adverso, según la actividad específica de cada actor y sus medios.
El objetivo, es lograr la coordinación coherente, dinámica y eficiente de todos los recursos humanos y medios técnicos disponibles, con la finalidad de no superponer esfuerzos y dispositivos de auxilio o asistencia en forma innecesaria, para no dilapidar los siempre escasos recursos económicos y poder utilizar las partidas presupuestarias racionalmente de acuerdo a la oportuna evaluación de daños y análisis de necesidades.
Un elemento fundamental a tener en cuenta antes de comenzar a diseñar cualquier plan de contingencia, son las comunicaciones. Estos sistemas y servicios se consiguen fácilmente durante la normalidad, por supuesto siempre que se disponga de la correspondiente partida presupuestaria.
En situaciones críticas por causa de eventos adversos, la realidad puede golpearnos muy duramente, ya que todos los sistemas tecnológicos son vulnerables a la acción de la naturaleza o participación humana. El hecho de disponer de un teléfono sobre el escritorio con salida a varias líneas de la red local o contar con uno o más teléfonos celulares, no garantiza que en el momento de necesitarlos estos sistemas se encuentren en servicio o que lo estén los sistemas equivalentes en el lugar de destino (Las líneas terrestres pueden estar cortadas o saturadas, el sistema de telefonía celular puede estar bloqueado, interferido o colapsado y los equipos de radio portátiles con las baterías descargadas o carecer de la cobertura necesaria.

Ricardo S. Garabello
Instructor en Capacitación para Desastres

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